El frijol es una de las leguminosas más antiguas cultivadas por la humanidad, con registros que se remontan a más de 7.000 años. Su origen está asociado a la región de Mesoamérica y los Andes, donde pueblos indígenas domesticaron diversas variedades. El frijol era una de las principales fuentes de proteína en la dieta de esas civilizaciones, siendo frecuentemente cultivado en asociación con el maíz y la calabaza, una práctica conocida como "las tres hermanas".
Con la llegada de los colonizadores europeos a las Américas, el frijol fue llevado a Europa, África y Asia, convirtiéndose en un alimento básico en varias culturas alrededor del mundo. En Brasil, el frijol ya era ampliamente consumido por los pueblos indígenas antes de la colonización portuguesa y se convirtió en uno de los principales componentes de la dieta brasileña a lo largo de los siglos, formando, junto con el arroz, la base de la alimentación nacional.
El frijol siempre tuvo un lugar destacado en la agricultura brasileña, inicialmente como cultivo de subsistencia. Con el paso de los años, pasó a ocupar también un papel importante en la economía agrícola, especialmente debido a su alta demanda en el mercado interno.
La producción de frijol está distribuida por todo el territorio nacional, gracias a la diversidad de variedades adaptadas a diferentes climas y suelos. Brasil es el mayor productor y consumidor mundial de frijol, destacándose los estados de Paraná, Minas Gerais, Goiás y Mato Grosso.
Producción de Frijol, Región: Brasil
Fuente: IBGE
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